Autor: Juan Carlos
Tenemos a nuestros hijos Martín de trece años y Celeste de ocho años en el Colegio Waldorf San Francisco de Limache,V Región Chile, desde aquel difícil pero hermoso día en que decidimos sacarlos de un Colegio marista, nuestra vida cambió totalmente, hoy vemos crecer a nuestros hijos en un ambiente de mucho amor y gratitud. Hemos aprendido a gozar el día a día con ellos, verlos como seres íntegros, creciendo con una fortaleza anímica y espiritual nos emociona y como familia nos sentimos bendecidos. Adjunto un artículo del Centro Educativo Goethe, que ulustra de que estamos hablando.
LA INFANCIA Y LA PEDAGOGÍA WALDORF
El plan de estudios Waldorf dedica especial atención a tres fases esenciales, así como a las necesidades y capacidades específicas del niño en cada una de ellas:
1.- Desde la concepción hasta los 7 años: IMITACIÓN
Todo bebé inicia el aprendizaje desde su nacimiento. Aparentemente está desvalido en su etapa más receptiva, sin embargo el ponerse en pie, la adquisición del lenguaje y la capacidad de pensar, son logros gigantescos conseguidos en un período de 3 ó 4 años; todo ello lo aprende sin haber sido enseñado. Lo logrará gracias a una combinación latente de instinto y sobre todo de imitación; el niño imita todo lo que le rodea hasta los 6 ó 7 años, no sólo los sonidos del habla y los gestos de los adultos, sino también las actitudes de sus padres y amigos.
En esta etapa la percepción del mundo deriva de una perfecta conjunción entre la voluntad (tocar, sentir, experimentar) y la imitación (observar-hacer).
La pedagogía Waldorf, lejos de recurrir a rígidos conceptos lógicos, invita a los pequeños a experimentar y explorar a través de sanas vivencias, no intelectuales, que fijarán verdaderamente el conocimiento. Así con apoyo de la acuarela, el modelado, tejido, dibujos, rondas y cuentos. se brindan los primeros conocimientos y las bases para su desarrollo científico-intelectual. A través de sus sentidos y de sus propios actos, el niño va adquiriendo los conocimientos, en un medio sin las presiones que hoy son tan comúnmente aceptadas.
2.- Corazón de la infancia de 7 a 14 años: IMAGINACIÓN
En esta edad tiene lugar una transición a una nueva etapa, siendo el cambio físico más importante, la pérdida de los dientes de leche. El niño adquiere una mayor disposición para el aprendizaje en sentido formal; experimenta y expresa la vida por medio de sentimientos más definidos.
A medida que evoluciona también comienza a desarrollar una aptitud para pensar consecuentemente, sin dejar a un lado que la característica esencial en el niño, sigue siendo su universo imaginativo y emotivo. Es por eso importante que se incursione en la realidad primero por medio de parábolas narraciones, más adelante con leyes naturales y finalmente en forma de fórmulas y conceptos.
Se parte de las preguntas; ¿cómo se impresiona el niño con lo que le rodea? Y ¿cómo recibe las cosas en esta etapa? Aunado al precepto de ser un periodo principalmente afectivo y lleno de una activa imaginación, la pedagogía Waldorf, busca transmitir el conocimiento mediante imágenes significativas y parábolas que el alumno escucha y comprende, para después plasmarlos a través de una actividad atistica. A su vez, se enfatiza la voluntad del niño con un amplio abanico de actividades manuales.
El niño mentalmente sano espera encontrar en su escuela emoción y belleza. El sistema Waldorf considera la memoria no como una facultad principalmente intelectual, sino más bien emotiva. Siempre se tendrá mayor retención y aprecio por aquellos conocimientos que en el momento de haber sido impartidos, estuvieron acompañados de alguna emoción, pues la memoria no retiene conceptos, estructuras mentales lógicas, etc. sino imágenes y vivencias, especialmente en esta etapa.
La autoridad en este ciclo se plantea como una autoridad amada y no impuesta, es decir la relación entre el alumno y el maestro debe ser más afectiva sin que se pierda el respeto, ya que es a través de ésta que se apreciará el mundo. El maestro Waldorf asume la responsabilidad de presentarse ante el niño como un representante de la humanidad.
En la medida en que los niños se acercan a la pubertad, sus necesidades intelectuales crecen, sin que ello signifique el abandono de una necesidad imaginativa. Valores como la verdad, belleza y bondad no son definibles intelectualmente, sino más bien adquiridos por la experiencia y los acontecimientos. Poniendo un singular interés en ello, la pedagogía Waldorf crea una sana plataforma que sustentará el nacimiento del verdadera pensamiento objetivo en la adolescencia.
3.- Hacia la edad adulta de 14 a 21 años: EL JUICIO RACIONAL
En esta fase el alumno es capaz de utilizar su mente como instrumento objetivo, el adolescente es idealista, vulnerable, sensible, y además los cambios físicos son (radicales) muy considerables.
Por primera vez la vida se torna asunto propio e interrogación individual, ahora la conciencia se enfoca hacia el pensamiento y la justificación de las relaciones afectivas. En esta etapa puede darse una inquietud por abandonar la escuela, para adentrarse de lleno en la vida. Se está supeditado a vanas intenciones e imágenes románticas. El joven se ve ante un mundo nuevo y a la vez con el sentimiento de haber sido sacado del que tenía. Así la crisis de la pubertad, se da dentro de un planteamiento totalmente existencialista ¿de dónde vengo, a dónde voy y quién soy?
La adolescencia es una etapa de cambios y situaciones encontradas que traerán un resultado final:¿bueno o malo?, dependerá de las bases sembradas con anterioridad. Surge del adolescente la necesidad de auto expresarse, pero debe haber algo qué expresar y un medio para hacerlo. Las bases artísticas facilitan el que en esta etapa, no se canalicen estos deseos de manera desordenada, por medios erróneos ó dependencias, como drogas, alcoholismo, televisión, video juegos, etc.
Dentro de la pedagogía Waldorf, durante el desarrollo escolar se insiste en fomentar no solo actividades artísticas , además de vivenciar la manera artística de recibir los conocimientos, así el individuo se encontrará con las bases educativas, los valores adecuados y las herramientas necesarias para plasmar con equilibrio y trazos dignos y firmes, la mejor obra, única e irrepetible en este gran lienzo blanco, que es la propia vida.
Juan Carlos Ponce Julio
Arquitecto
Fecha: 02/08/2008 01:42.