



La crisis educacional es una realidad antigua, todos los intentos realizados por los gobiernos chilenos hasta el momento no han hecho más que aumentar las diferencias sociales, el sistema municipalizado aplicado por la dictadura de Pinochet ha sido simplemente perverso, la falta de recursos destinados a educación es sencillamente paupérrimo, padres y apoderados que no están involucrados en el proceso educacional de sus hijos e hijas, los colegios particulares siguen acumulando los principales puntajes para ingresar a las mejores carreras universitarias con la ventaja adicional que pueden pagar centros privados de preparación para las pruebas de selección universitaria, la mayoría de ellos pertenecientes a órdenes religiosas católicas, iglesia que durante años se ha opuesto a prácticamente todos los programas de educación sexual, los únicos colegios estatales que obtienen altos puntajes seleccionan a sus estudiantes, realidad que no corre para otros establecimientos fiscales, la formación de profesores en las universidades es deficiente y no se ajusta a la realidad, sobre todo para el desempeño docente en sectores vulnerables, todas las medidas aplicadas por los gobiernos de la concertación no solucionaron los problemas de fondo, la reforma educacional de Piñera que pretende promover la competencia como estrategia no es más que la consolidación del modelo liberal, el centro de todos estos proyectos tienen como finalidad la produccción como fin y no el desarrollo del ser integral.
Hace ya casi 40 años, Chile vivió uno de los proyectos de reforma educacional más revolucionario después del gobierno de Pedro Aguirre Cerda. Me refiero a la ENU (Escuela Nacional Unificada), propuesta del gobierno de la UP en el año 1971.
El proyecto de ley y decretos ministeriales de la ENU planteaba una reforma radical al sistema de enseñanza chileno, con el objetivo de convertir a la educación en un medio de transformaciones de la estructura socio-económica del país.
En 1970 existía consenso general respecto de que la educación nacional tenía problemas de descoordinación entre sus niveles básico, medio y universitario debido a la segmentación de la administración educacional, déficit presupuestarios importantes, ausencia de organismos de participación de las comunidades escolares (profesores, apoderados y alumnos). De igual modo, se planteaba la necesidad de ampliar y mejorar los mecanismos de planificación y creación de instancias amplias de participación comunitaria (Consejo Nacional de Educación) y de superar los desajustes curriculares existentes entre la educación básica y media, y en general la desconexión del sistema educacional.
La nacionalización del cobre permitiría al gobierno de Salvador Allende contar con recursos para financiar este emblemático proyecto.
La ENU concretamente significaba la integración y consolidación, en un único tipo de establecimiento (Unidades Escolares o Complejos Educacionales), de la educación parvularia, básica y media identificándose respectivamente como Educación Parvularia, Educación General y Politécnica. Esta última modalidad tendría importantes rasgos de diferenciación en sus 4 años. La administración estaría a cargo de consejos integrados por la dirección del establecimiento, profesores, personal auxiliar o paradocente y apoderados.
En 1971 se convocó a un Congreso Nacional de Educación organizado por el SUTE, la Central Única de Trabajadores y el Ministerio de Educación con delegados del ministerio, Superintendencia de Educación Pública y su Consejo, profesorado, sindicatos, colegios particulares, alumnos y apoderados.
El Congreso aprobó en líneas generales la idea de reformar la educación pero no hubo acuerdo en cuanto al texto final de una ley. Se ponía énfasis en que, independientemente de las decisiones y recomendaciones éstas debían estar ajustadas al programa de transformaciones que se realizaban a nivel estatal por la Unidad Popular. Se intentó además reforzar los mecanismos de control estatal de la educación particular, de modo que se atuvieran a las políticas centrales de planificación escolar y linemientos curriculares. La meta central era la creación de una sociedad socialista, humanitaria y pluralista (Ministerio de Educación, 1971 y 1972/1973).
Esta reforma junto a muchos otros proyectos como Cybersyn pretendían generar un cambio radical para el sistema social chileno. Algunas de sus ideas planteaban los siguientes aspectos.
Dadas tales características, la Comisión Técnica correspondiente sostenía que la idea de la ENU no es más que una concreción de un conjunto de valores e ideas manejadas en torno a la Educación por las generaciones pasadas, con el fin de hacerla funcional al desarrollo cultural, social y económico del país. Convergentemente con lo postulado gremial y técnico-profesionalmente en aquellos eventos y disposiciones oficiales de la década de los 20, aquí se reeditan y actualizan principios y criterios de política y organización educacional, tales como:
Se reafirma el principio de que la Educación, como función social organizada, corresponde al Estado.
- Se aplican principios de Unidad, Continuidad, Diversidad e Integración.
- Se cautela la participación de la educación particular como cooperadora de la función educacional del Estado, en conformidad a los Planes, Programas y Reglamentos oficiales.
- Se equilibran las dimensiones individuales (personalidad, desarrollo psico-biológico, diferencias y singularidades, creatividad) y sociales (convivencia democrática, compromiso social, productividad, solidaridad).
- Se enuncian valores de nacionalidad, cultura e identidad propias, y normativas de salud, recreación y bienestar físico y psico-social.
- Se cautela y resignifica el rol fundamental del Magisterio, a través del mejoramiento homologado de su estatus socioeconómico y profesional, de la propuesta de una Escuela única de Pedagogía y de su perfeccionamiento permanente.
- Se valora el trabajo como instancia formativa y productora, acorde con las características de los educandos y las necesidades regionales y nacionales.
- Se consagra la coeducación en el sistema integral.
- La Escuela se democratiza e integra efectivamente a la comunidad, a través de la participación múltiple y representativa, respetando las diferencias socio-culturales y económicas en los niveles regionales y locales, constituyéndose, así, en comunidad de vida y de trabajo.
Esta reforma nunca se llegó a consolidar, los grupos conservadores y la Iglesia Católica se opusieron desde el primer momento y el Golpe Militar de 1973, terminó definitivamente con esta posibilidad.
Hoy en día se siguen escuchando voces contrarias a este proyecto a pesar que nunca se materializó. Lo que sí está claro es que los problemas que enfrentaba la educación hace 40 años siguen existiendo y agravándose.
No digo que esta reforma es la solución para este país, sería anacrónico, pero dejo este artículo para su análisis y para promover un estudio serio sobre esta reforma que pudo haber cambiado la historia de la educación chilena.
Nos vemos pronto.
Fuente: Wikipedia, Revista Extramuros, Blog la Patagonia en la ruta de Chile.
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